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¿Qué ha dicho Alvarado desde su fuga?

Captura de pantalla del video divulgado por Fernando Alvarado

En 3 videos publicados en su cuenta de Youtube, Fernando Alvarado se ha pronunciado desde la clandestinidad. En el primero, comienza diciendo que está asilado “en un país que ha entendido que hay una persecución política en Ecuador y que no hay una administración de justicia decente”. Según Alvarado, su caso y el del expresidente Jorge Glas, son la prueba de que existe esa persecusión. Dijo, además, que la fiscal Jéssica Córdova no le había tomado la versión en Guayaquil, que era su lugar de residencia. Alvarado dijo que, por un contrato, estaba en África trabajando y no de turismo en un safari, y que desde allá pidió que se le tome la versión por teleconferencia. “Tampoco quiso”, refiriéndose a la Fiscal.

El exsecretario de comunicación dijo que, cuando vio que tenía que rendir versión en 3 casos, decidió viajar a la capital de Nigeria, Abuja, para dar sus versiones desde la embajada del Ecuador. “Di la versión para los otros fiscales pero la fiscal Córdova se negó”. En el video, Alvarado dice que, como se trataba de un caso de “apenas 6 mil dólares y contrato de 1500 dólares durante ocho meses de una persona que dice no era profesional para prestar este servicio pero la verdad es que el servicio lo prestó con eficiencia y eficacia” y que él nunca tuvo que ver en el proceso, que tan solo ordenó contratar una consultoría para los enlaces ciudadanos. Según Alvarado, la aplicación de dicha consultoría mejoró “sustancialmente el informe a la nación” y que él es perseguido porque existe una colusión entre el Ejecutivo —encabezado por Lenín Moreno—, la Contraloría y la Fiscalía.

Según el ex funcionario del gobierno de Rafael Correa, cuando fue llevado con escolta policial desde la ciudad costera de Manta hacia Quito, estuvo esperando 7 horas en un pasillo. Dijo que los elementos de convicción de la fiscal eran vergonzosos. “Me pusieron un grillete, me dejaron sin trabajo: la fiscal Córdova estaba consciente de que yo trabajaba en África porque le mandé una carta personal diciéndole cuál era mi situación económica y que tuve que tomar ese trabajo en África y que no era muy bien remunerado pero era la única opción que teníamos aquí dentro del país”.  Dijo que estuvo 49 días fuera del país y vino de vacaciones para arreglar temas personales e iba a regresar a África para cumplir con su trabajo.

Alvarado dijo que no está prófugo: “a mí me prohibieron salir del país, he roto esa medida cautelar”. Según él, lo asiste el derecho internacional ante la justicia coludida y que es una figura legal y digna y decente. Dijo que seguiría defendiendo “pero en libertad”. Dijo que no tenía el “espíritu tan guerrero como el de Jorge Glas”, quien dijo cometió el error de confiar en la justicia.

En el segundo video, Alvarado se refirió al comunicado de la Fiscalía sobre su primer video. En el tercero se dirigió directamente al presidente Lenín Moreno, diciéndole que lo conoce a él y a su familia. “Usted sabe cuánto trabajamos no solo yo, mi esposa también, por su campaña.” Según él, el actual Presidente le decía “Tenemos que ganar porque Rafael tiene que volver a gobernar este país”. Dice que fue uno de los primeros “decepcionados y traicionados”. Habló sobre el asesor presidencial Santiago Cuesta, quien, dijo, lo recibió durante dos horas en un hotel de Quito. “Estoy muy agradecido con él porque me escuchó. Y él trató que me reúna con usted para explicarle que yo no era la persona que le mandaba los trolles. Era la tercera o cuarta veces que mandaba a decir ‘yo no lo ataco presidente’.” Dijo que se alejó de la política y que su última acción política fue la campaña por el no.

Le recordó una supuesta reunión en Carondelet en la que Moreno le habría dicho que no podía tener menos seguidores que Guillermo Lasso y que él, Alvarado, le había dicho cómo lograr esos seguidores. “Hubo otra persona ahí, que no voy a mencionar, que le ofreció comprar seguidores”. Alvarado dice que no estuvo de acuerdo, y que luego el New York Times reveló que el Presidente había comprado cuentas. Dijo que estaba dispuesto a pasar una prueba de polígrafo para ver si alguna vez ha utilizado trolles. “La gente que está criticando a su gobierno es de carne y hueso”, dice el exfuncionario. Dijo que el secretario de Comunicación, Andrés Michelena, y la gerente de medios públicos, Martha Moncayo, se han dedicado a perseguir a los empleados de los canales incautados que apoyaron a Moreno en su campaña.

Alvarado dice que Moreno lo invitó varias veces a trabajar con él, pero que él ya no quería ser funcionario público. Que, en ese momento, Moreno le pidió que de alguna forma de tercerización se contratase a Alvarado pero que Andrés Michelena cortó la relación, aunque utiliza lo que Alvarado alega que había preparado. “Me estafaron”, dice el exsecretario, y le pregunta “¿Qué le hicimos, Presidente? ¿Por qué tanto odio?”.

Se refirió al caso Caterva, el despido de un colaborador de TC Televisión tras hacer denuncias de cobros indebidos por una compañía de seguros a los cuentahabientes de bancos ecuatorianos. Dijo que el argumento de que Caterva trabajaba para dañar la imagen del gobierno, aupado por correístas, era mentira.

En un momento, Alvarado le dice a Moreno que un cercano colaborador del Presidente lo habría ayudado a quitarse el grillete. “Hizo un acto de justicia. Ojalá que ese ser lo contamine de su bondad y pueda usted cambiar la forma de cómo está conduciendo los destinos de este país. Le quiero, Presidente, porque prefiero recordarlo como esa persona amable y cariñosa que me tendió la mano el día de mi cumpleaños, que tuvo la deferencia de ir al matrimonio de mi hijo”.  Dijo que en el exilio le falta solo su familia, y se ratificó en su argumento de que es un perseguido. “Yo no tengo nada que perder, ya perdí todo, perdí a mi familia. Tengo la oportunidad, mientras pueda, de defenderme en libertad”.

Para terminar, dijo que su despedida del personal del Ministerio de Justicia no era una burla: según Alvarado, el primer grupo que estuvo a su cargo lo trató muy mal, pero que gracias a Dios, el segundo grupo fue cordial, aunque no permisivo. “Yo por eso les agradecí porque sentí la diferencia”, e insistió que quien le ayudó a librarse del grillete está muy cerca del presidente Moreno. “ese ser es tan bueno, que no le va a hacer daño a usted, Presidente. Solo está haciendo justicia, cuando puede”.