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¿Cuáles son los principales problemas de la búsqueda de personas desaparecidas en Ecuador?

Plantón por el Día Internacional de las Desapariciones. Fotografía de Asfadec.

Para el  expresidente fundador y ahora tesorero de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec), Telmo Pacheco, los principales problemas tienen que ver con los protocolos, la falta de investigación oportuna, y cómo manejan estos casos los fiscales y los investigadores.

Especialización de fiscales y agentes

Uno de los principales problemas en la investigación es que, antes de la creación de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) y la fiscalía especializada en Quito en el 2014, no existía ningún tipo de especialización en la búsqueda de personas. Los temas de desaparecidos eran actos administrativos que, según el estatuto orgánico por procesos de la Fiscalía General del Estado, dice que la  “desaparición de personas” está al mismo nivel de “revenidos químicos, remarcaciones; vehículos retenidos; actos Fiscales administrativos”.

Este problema es, según el abogado de la fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH), Daniel Véjar, “una de las muchas incidencias que desde los familiares se ha insistido que se cree esta fiscalía especializada”. Tanto Véjar como Pacheco dicen que los fiscales no son especializados sino que fueron llevados de ciertas unidades —como tránsito— y que solo han recibido una capacitación pero que “eso no es una especialización” en búsqueda de personas.

Pacheco dice que a él y a los demás miembros de la Asfadec le han dicho que van a abrir fiscalías especializadas en otras provincias. Hasta ahora eso no ha ocurrido. A mediados de noviembre de 2018, la Comisión de Personas Desaparecidas del Ecuador de la Asamblea Nacional fue a seis provincias y encontraron que sólo en Azuay —además de Pichincha— hay una fiscalía especializada y que en las demás —El Oro, Loja, Los Ríos, Guayas y Manabí— las desapariciones siguen tratándose como actos administrativos.

Además, en octubre de 2018, la abogada de la Inredh, Gabriela Flores, dijo en una audiencia pública con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que a pesar de haber unidades especializadas en Pichincha, no hay suficiente personal porque de “cinco unidades se pasó a tres”.

Cambios de fiscales y agentes de investigación

Un problema recurrente en los casos de desaparecidos es el cambio de fiscales para cada caso. “Los fiscales son cambiados a cada rato”, dice Pacheco. “Y eso significa que tienen que volver a estudiar el caso”. Como resultado, la investigación tarda más tiempo de lo que debería, y cada cada caso tiene muchos cuerpos y expedientes de investigación. Esto ocurrió en el caso de desaparición de Juliana Campoverde que, desde julio de 2012, pasó por once fiscales, ocho agentes y tiene más de 90 cuerpos legales.

La búsqueda

Telmo Pacheco dice que a pesar de la creación de la Dinased, sigue habiendo muchos problemas con la búsqueda y la investigación de las personas desaparecidas. En el caso de la desaparición de su hijo en Loja, Telmo tuvo que esperar cinco años para que se haga una reconstrucción de los hechos. En el caso de Juliana Campoverde, su madre, Elizabeth Rodríguez, tuvo que esperar dos años para que se haga una reconstrucción de los hechos. “Ellos nos preguntan qué queremos que hagamos, los agentes mismo nos han dicho que no están capacitados”, dice Pacheco. “Si todo lo que se ha hecho con mi hijo es porque nosotros hemos estado detrás”.

Para el presidente de la Asfadec, este es un problema común que no ha cambiado en absoluto. Da como ejemplo el reciente caso de desaparición de Michelle Montenegro, una joven quiteña que desde el 5 de junio de 2018 no se sabe su paradero. Él dice que los agentes a cargo de la investigación de Michelle, preguntan a sus familiares qué quieren que hagan y que son ellos los que han pedido que se hagan barridos, que se investiguen a determinadas personas. Los problemas con la investigación de la desaparición de su hijo hace siete años, dice Pacheco, siguen ocurriendo ahora con el caso de Michelle. “Sigue siendo prácticamente lo mismo”, dice.

Estigmatización

En muchos casos de desaparecidos, la persona es reducida a estereotipos sexistas o discriminatorios. Cuando Juliana Campoverde desapareció, los policías le dijeron a su madre que seguramente se fue porque estaba embarazada o que se habrá ido con el novio. Estas respuestas de los agentes provocó obstáculos en la investigación porque, en base a estas suposiciones, no se investigó su desaparición a tiempo. Algo parecido pasó con Carolina Garzón, joven colombiana que desapareció en el 2011, porque cuando su padre pedía respuestas al Estado, le culparon a él por dejar que su hija viaje sola.